miro la luna, nostálgico;
su brillo plateado es una herida silenciosa.
la mirábamos juntos, a veces;
con piedras dispersas, y corazones alineados.
yo le pertenecía, o eso creía;
las mareas rítmicas me nutrían,
sus fases intensas me enseñaban.
hoy hay luna llena, audaz y brillante.
su luz solía acariciarme,
pero ahora es un dolor agridulce,
me recuerda su rostro gentil.
la verdad es cruel; amé mi rosa,
y sus delicadas espinas.





