una mirada sobre el karma, el nacimiento y el renacimiento
filosofía, espiritualidad

una mirada sobre el karma, el nacimiento y el renacimiento

muerte, samsara, karma, renacimiento, no-dualidad
Leon Acosta
Leon Acostajun 25, 2026 · 4 min de lectura

¿qué pasa si me duermo y no me despierto nunca más?

preguntale a un niño, de tres, cuatro, quizás siete, antes de que el mundo lo haya domesticado, y la mayoría dice "nada", o "no sé", o se queda mirándote. los pocos que se ponen mágicos, un lugar al que flotás hacia arriba, una próxima vida con alas, casi siempre están devolviendo algo que les dio una pantalla o un grande. la respuesta simple es la más común

y acá está la parte rara, sobre esto somos más sabios de chicos y nos volvemos más tontos al crecer. la sabiduría acá no es algo que te ganás, es algo que dejás de tapar. a un chico todavía no le dieron las historias de consuelo, así que dice la verdad plana, no más sentidos, no más yo, eso es todo. después crecemos, nos asustamos, y pasamos el resto de la vida decorándola

las historias son todas consuelo. el cielo, un próximo cuerpo, un alma que lleva tu nombre hacia adelante. son el yo protegiéndose a sí mismo, prefiere construir una secuela antes que ver cómo se apagan las luces

nos sentimos chicos y separados porque estamos mirando hacia afuera a través de un solo par de ojos, pero ese es apenas el asiento en el que estamos sentados. alejate lo suficiente y hay una sola consciencia usando cada rostro, y vos ya sos todos los demás. no esta vida exacta copiada en otras personas, la misma consciencia viviendo un montón de otras vidas, la mayoría en nada parecidas a esta, todas todavía vos


esto es terreno viejo, el hinduismo y el budismo los dos lo construyeron. llaman al ciclo samsara, la rueda, vivís, morís, volvés, y seguís dando vueltas. el karma es el motor de eso, cada acción deja una huella, y las huellas que cargás deciden la forma del próximo giro. el nacimiento y el renacimiento no son un regalo único de un dios, son un proceso que corre con su propia lógica, y el objetivo entero es eventualmente despertar lo suficiente como para bajarte de la rueda

el hinduismo mantiene un yo adentro, el atman, la parte de vos que deja un cuerpo y entra al siguiente, arrastrando su karma. pero en su lectura más profunda dice que ese yo nunca fue realmente algo tuyo y privado. es brahman, la única realidad de la que está hecho todo, olvidándose de sí mismo por un rato detrás de un rostro. das vueltas y vueltas hasta que ves que siempre fuiste la única cosa, y verlo es cómo te liberás

el budismo hace algo más filoso, saca el yo por completo. ningún alma permanente cruza, solo un proceso, una corriente que enciende lo siguiente de la misma manera en que una vela enciende a otra, donde la nueva llama no es ni la misma llama ni una desconocida. sos un manojo de partes que no se quedan quietas, y por debajo todo es momentáneo, encendiéndose y desvaneciéndose instante a instante, así que en cierto sentido ya renaciste un millón de veces dentro de una sola vida, mucho antes de que el cuerpo se apague

acá es donde creo que la gente pierde el hilo. se mantienen a sí mismos en el centro. escuchan renacimiento y se imaginan a este yo exacto parado en una fila de yoes pasados y futuros, pagando una deuda que tiene mi nombre. pero leé cualquiera de las dos tradiciones con atención y ese yo ya no está. el hinduismo dice que siempre fue la única cosa detrás de cada máscara. el budismo dice que nunca hubo un yo fijo ahí para llevar una cuenta, para empezar. la versión popular vuelve a meter de contrabando al ego separado y le entrega un libro de cuentas, y esa es la mala lectura, todo lo que está vivo en las dos apuntaba para el otro lado

una vez que ese yo separado se va, un karma privado tampoco se sostiene. si soy todos, no hay una cuenta silenciosa de vidas que no puedo recordar, estoy cargando la de todos a la vez, incluida la gente sentada justo al lado mío. y el universo sigue con su reloj andando, así que no hay línea de llegada donde alguien sume lo que debés. el libro de cuentas y el empleado fueron los dos inventados

después está la parte en la que sí podés vivir, porque nadie maneja su día desde "soy todo". lo manejás desde el ahora, y el ahora es donde el nacimiento y el renacimiento de verdad pasan, el parpadeo al que apuntaba el budismo. cada instante te apagás y volvés, encendido y apagado, como una ola con un ritmo demasiado rápido para notarlo. cada vez que volvés es un pequeño nacimiento fresco a este momento, la única cosa que de verdad tenés en las manos. eso sos vos muriendo y reencarnando, una y otra vez, y el karma vive justo acá, en una sola pregunta, seguir haciendo lo que estás haciendo, o cambiarlo

así que la movida es relajarse. hacé lo que encaja con la vida en la que realmente estás, y seguí tu propio flujo en vez de pelearlo, eso es más o menos la única cosa que alguna vez cuenta como equivocarse

hay una segunda manera de contarlo, más cerca del cuerpo. la materia de la que estás hecho se desarma y se vuelve la próxima cosa en el tiempo, y lleva un poco de tu información hacia adelante. las dos, el parpadeo y el traspaso, viven dentro del tiempo, son la historia que te toca cuando te quedás humano y no salís afuera de él

salí afuera del tiempo y se vuelve más simple. con el tiempo encendido, te volvés un montón de cosas a la vez, el universo entero mutando, transformándose, expandiéndose o contrayéndose, lo que sea que esté haciendo ahora mismo. con el tiempo apagado, no hay próxima cosa para volverse, solo el todo entrando y saliendo, entrando y saliendo, y vos fuiste una de las veces en que estuvo encendido. el chico lo tenía desde el principio, que vos no estés ahí para extrañarlo nunca fue un agujero en el mundo, es solo lo grande que realmente sos